| Viernes
12 de Setiembre - 23.00 hs.
ROSARIO
- Sta Fé
Mendoza 862
Historia:
Un lugar
mítico, un espacio nocturno
que funcionó como bar
concert a principios de los
80.
En este café los chicos
se reunían para a presenciar
los primeros pasos de músicos
que más tarde formarían
parte de la llamada “Trova
Rosarina”.
Por ahí pasó
Abonizio, Fandermole, Goldín,
también Baglietto y el
niño Páez. Hasta
el locutor Quique Pesoa desplegó
su talento para la actuación
sobre el escenario del Café
de la Flor.
El legendario bar céntrico
reabre sus puertas y sólo
con el nombre entusiasma a nostálgicos
que acceden a recordar vivencias
en este reducto cultural con
identidad rosarina.
El café concert fue un
fenómeno de finales de
los 60 y buena parte de los
70. La ciudad se encontraba
entre las más importantes
del país en cantidad
de salas de este tipo. La moda
del café concert que
se inició en Rosario
en aquellos tiempos fue como
consecuencia del éxito
de los mismos en Buenos Aires.
De esta manera, los espectáculos
eran más económicos
en su producción que
el teatro convencional ya que
se trataba de espectáculos
unipersonales o con un elenco
reducido, con mayor impacto
en una franja muy definida y
más heterogénea
de público. En estos
lugares se mezclaban el humor,
la música popular, la
revista y el teatro.
Cada uno de estos lugares tenía
un clima particular. El Café
de la Flor funcionaba en una
vieja casona y eso le daba un
toque místico. Los bohemios
parroquianos elegían
este andurrial céntrico
para tomar unos vinos, disfrutar
de los espectáculos y
saborear unas empanadas de carne
como en ningún otro lado.
Por el escenario del Café
de la Flor pasaron artistas
de renombre y jóvenes
que daban sus primeros pasos
en la música. Ya se reabren
las puertas del Café
de la Flor, un bar mítico
que todavía encierra
parte de la rica historia cultural
de la ciudad
Tragos
y picadas:
Ahora el Café de la
Flor (Mendoza 862), además
de mantener viva su rica
historia, se propone convertirse
en un espacio de actividades
artísticas y culturales,
un reducto que convoque nuevas
propuestas locales y nacionales.
Este resto-bar proyecta
abrir los fines de semana, montar
un ambiente lounge, un lugar
para relajarse, escuchar buena
música (chill out, dub,
pop nacional e internacional),
presenciar shows de jazz, acústicos,
teatro, muestras, y comer las
mejores tablas de la ciudad:
• tabla de fiambres
(clásica, completa y
sólo queso),
• tabla vegetariana,
• campestre,
• popurrí
• mediterranea.
Además, todas estas
tablas están elaboradas
con amplia variedad de verduras
y carnes. La cocina especializada
está a cargo de chefs.
En la barra se van a preparar
variedad de tragos y se va a
poder degustar los mejores vinos.
|